Por: Lavanda
Hace un tiempo vengo escribiendo en este espacio desde Colombia, analizando las canciones de The Rose, una banda que se ha convertido en mucho más que música para mí. Este blog me ha permitido acercarme a la cultura coreana y al indie de Seúl, entendiendo esta banda no solo como un grupo musical, sino como un puente de intercambio cultural, una expansión del lenguaje entre el coreano y el inglés, y una interpretación personal de la vida para quienes los escuchamos con el corazón abierto.
Compré el disco World con un entusiasmo enorme. Aunque ya conocía a la banda desde hacía dos años, este fue el primer álbum físico que pude adquirir directamente de Corea. La gira Once Upon a World tuvo un impacto profundo en mí y, estoy segura, en muchas fans latinoamericanas de The Rose. Fue una bienvenida a esos aspectos de nosotras mismas que a veces no vemos o que preferimos ignorar, ofreciéndonos una manera de sanarlos junto a ellos.
Analizar sus canciones me ha llevado a examinarme profundamente, a entender mis debilidades no como fallas, sino como puntos focales de construcción y creación. Me ha ayudado a navegar mi espíritu cuando está completamente roto. Tener el disco en mis manos, acceder al libro físico de las letras, tocar las photocards, me permitió soñar con regresar a quién soy y recordar lo que significa encontrarme a mí misma.
Sin embargo, hace algunos meses The Rose anunció el lanzamiento de su último disco y que cada miembro se tomará un tiempo para construir su carrera musical en solitario. Aquí hago una pausa necesaria en el camino: Woosung, el vocalista, lleva tiempo en mi radar musical —aproximadamente tres años—, periodo en el que me han enamorado sus discos en solitario, consolidando una carrera individual sólida. De hecho, ya había mencionado esta conexión en otro artículo al analizar la canción de Agust D, donde ambos colaboran.
Pero retomando este paréntesis que decide hacer The Rose este año, después de su gira, debo expresar algo que quizás muchas Black Roses colombianas sentimos al recibir la noticia: un tremendo vacío.
La decisión de alejarse temporalmente de la banda para caminar individualmente se sintió como una grieta en esa comunidad que se forjó precisamente en la dificultad. Si algo sabe hacer The Rose perfectamente es analizar el dolor, reconocer lo rotos que estamos los seres humanos y darle palabras a ese sufrimiento para poder solventarlo, para sostenerlo sin que nos rompa las manos. Eso es lo que hace la música de The Rose.
Duele, porque este año coinciden dos eventos cruciales en nuestras vidas como latinoamericanas: por un lado, celebramos el regreso de BTS; por el otro, nos despedimos de una etapa de The Rose que nos ha sostenido incondicionalmente.
He tenido baches de escritura en los últimos meses, me he sentido bloqueada, y creo que esto tiene que ver directamente con lo que está pasando en la música y lo que está pasando en mi vida. Este bloqueo emocional para escribir nace, en parte, de la saturación de emociones que devienen del regreso de una banda y el "hasta pronto" de otra.
Quería escribir sobre esto específicamente aquí porque tanto The Rose como BTS son pilares fundamentales para mí. Prácticamente, son las bandas que han sostenido mi tristeza durante meses enteros, mientras lidio con mi salud mental.
Para mí, la música no es solamente una forma de ver el mundo, sino una forma de habitarlo; es un puente que sostiene las vidas de personas como yo, que a veces no tenemos algo sólido a qué aferrarnos más que estas melodías.
En medio de este bloqueo escritural al que estoy sobreviviendo, me parece importante que nos encontremos en esos lugares que no queremos habitar constantemente porque nos duelen, pero que son parte esencial de nuestra existencia y de la narrativa de nuestra historia en este mundo. Como dice The Rose en Once Upon a World, hay belleza y verdad en esas pausas.
Cierro este escrito con la certeza de que sus canciones siempre nos dejan un halo de esperanza, un asidero al cual podemos aferrarnos para encontrarnos nuevamente, más adelante, en otro lugar. Por tanto, si algún día algún miembro de The Rose lee este blog, espero pueda entender que las Black Roses les estaremos esperando, con los brazos abiertos, para su regreso.
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