Por: Lavanda
Las palabras que desbloquearon una emoción completamente nueva en mí fueron cuando Jimin dijo que "Bogotá" se parece mucho a bogoshipda, la palabra en coreano para "te extraño". Qué hermosa sensación escuchar esta metáfora como una premonición de lo que sentiría inmediatamente ARMY cuando se acabara el concierto: una sensación de extrañar lo que no se ha ido, pero que se sabe no se podrá tener de nuevo.
Esta es la carta de una ARMY que ha tenido el mejor día de su vida a los 38 años. De una persona que soñó toda su vida con este momento y trabajó por él, sin saberlo. Una persona que se preparó 38 años para poder conocer a la banda que le salvaría la vida. (Lágrimas).
Es importante comenzar con las palabras de Jimin en el concierto de Bogotá porque fueron la apertura para hilar, como siempre me pasa con BTS, unas ideas con otras en un microcosmos de infinitas y relacionadas posibilidades. Puesto que una de las primeras reflexiones que escribí para este blog fue para la canción Spring Day, la cual comienza con la palabra bogoshipda. Son infinitas conexiones las que han permitido que mi existencia se envuelva y embelese en la música de BTS.
¿Y de qué va este escrito que hoy comienzo? Te diré: de la valiosísima posibilidad de verlos en concierto por primera vez en Colombia, como una premonición de que habitamos los lugares correctos en el tiempo correcto; aunque sepamos que el "tiempo correcto" es algo tan subjetivo como la misma existencia. Y es que tener a tus artistas favoritos frente a ti de una manera tan accesible, aunque parecía imposible, es quizá un reflejo de lo poderoso que es el llamado de manifestar. Porque conocer a BTS no sólo significa ver a tus idols, sino también materializar la sensación de tener cerca de ti algo que fue el precursor de la construcción de tu amor propio (Love Yourself).
Debo decir que cuando BTS confirmó que venía a Colombia lloré, puesto que estaba preparada para viajar a otro país de Latinoamérica para conocerlos. Las ARMY colombianas no pensamos que fuera tan posible que BTS viniera a nuestro país (incluso me pasó lo mismo con Stray Kids). La confirmación de su llegada desbloqueó un nuevo reto para nosotros: el proceso de comprar la membership (si no la tenías), el proceso de hacer una cuenta en Ticketmaster, el proceso de conocer los horarios de preventa de tu país, el proceso de hacer una fila que te puede producir ansiedad o un ataque de pánico al llegar a la plataforma. Pero, sobre todo, el proceso de lidiar con la inmensa felicidad que significa poder comprar un boleto para verlos.
Esto no es un detalle menor cuando revisamos minuciosamente todo lo que hace un fan para poder tener acceso a un espacio que el mundo te vende como inaccesible, sobre todo cuando perteneces a un país tercermundista. Porque sí, eso te ubica en un espacio-tiempo específico para el cual no fueron diseñados muchos de los lenguajes que habitan el mundo. También, porque en Colombia hubo muchas fans que se quedaron sin la posibilidad de conocerlos, y esto generó momentos de desasosiego y tristeza. Por eso, esta también es una dedicatoria de agradecimiento a todas esas personas que siguen siendo fans incluso sin haberlos visto en vivo; porque todo el cariño y la fuerza que ustedes le dan a un grupo es lo que mantiene a los fandoms vivos desde todos los lugares posibles.
Si me he demorado en esta introducción para poder transmitir el largo camino que atraviesa una persona fan de BTS para llegar a ellos, es porque en realidad se me ha hecho muy difícil hablar de mi experiencia en el concierto. Todavía, al relatar, escribir o hablar de esta experiencia, mis ojos se aguan. Hacen que se me entrecorte la voz y deba tomar aire para poder seguir con mi relato. Esto me ha pasado dos o tres veces mientras escribo este blog.
Desde antes de que comenzara el show, la energía del público era tan amena que empiezas a vivir la experiencia. Las luces de las Army Bomb, los coros incesantes llamando por sus nombres a los miembros, el comportamiento familiar de muchas fans, la solidaridad de las personas cercanas cuando alguien se sentía con malestar o tenía sed... todo contribuyó para que se creara un espacio mágico en el Estadio El Campín.
Sin embargo, el momento crucial en el que salieron al escenario fue quizás una de las sensaciones más grandiosas que he tenido en la vida. Son seres que admiro no solamente por su música, sino por quienes son como individuos, por lo que transmiten cada uno desde su arte y su estética, y por las afinidades que tengo con algunos de ellos más que con otros en sus prácticas de vida. Me hace pensar que BTS y yo podríamos ser grandes amigos en un mundo en el que pudiéramos estar juntos.
A partir de ese momento tengo flashbacks de instantes en los que Jin se acercó, Taehyung se acercó, RM se acercó, J-Hope se acercó... Jimin bailó prodigiosamente frente a mí y parecía que viviéramos una misma experiencia espiritual al compartir el mismo espacio. Muchas fans dijeron, a manera de agradecimiento, que lo más lindo era que BTS viniera a "respirar nuestro mismo aire". Pero en el concierto, esta experiencia de respirar el mismo aire se hizo muchísimo más espiritual; y definitivamente no me estoy refiriendo a nada endiosado, sino a una conexión que va más allá de lo corporal. A una conexión del alma. Tenerlos tan cerca fue como poder darles la mano y decirles: "gracias por salvarme la vida".
Es difícil escribir sobre esto. Recuerdo y vuelven las lágrimas a mí. Lloré medio concierto y el otro medio grité de emoción. Muchas veces me quedé en silencio escuchando sus voces sin poder respirar. Muchas veces me quedé en silencio llorando y diciendo: ojalá se repita, ojalá pudiera quedarme aquí para siempre, ojalá que BTS pueda sentir este cariño tan cerca de ellos como lo sentimos nosotros.
Otro momento memorable fue cuando revelaron las dos canciones sorpresa para Colombia. Y como una eterna constante entre BTS y yo, las conexiones de las canciones sorpresa y mis emociones estaban nuevamente encausadas. Comenzaron con I’m Fine y luego cantaron So What. Sé que todas las canciones de BTS podrían conectarse con mi espíritu de muchas formas; sin embargo, I’m Fine es una canción que realmente mueve fibras sensibles en mi ser, y So What es la invitación a soltar todo lo que no puedo controlar. Por tanto, crean un universo perfecto para haberlas escuchado en ese momento exacto.
BTS nos regaló una noche digna de un K-drama: fuegos artificiales, música preciosa, bailarines espectaculares y su hermosísima presencia en un espacio cercano. ¿Qué más podríamos pedirle a la vida las fans de BTS?
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