De las aulas al 'fandom': Qué pasa cuando la maestra y sus alumnos comparten las mismas pasiones

Publicado el 21 de octubre de 2026, 11:00

Por Linette Fabela

Jueves al medio día. Entro al salón de clases con archivero en la mano y el Ipad lista para proyectar la presentación del día, con el pasar de los minutos no queda más que dar indicaciones para que los alumnos puedan iniciar sus actividades. Mientras los chicos terminan de acomodarse, me acerco a un escritorio en la primera línea para realizar observaciones y aclarar dudas. De pronto, un montoncito de imágenes laminadas con cinta adhesiva, sin siquiera el cuidado de estar ocultas para evitar llamadas de atención, capta mi atención.

—¡Deje de hacer freebies y póngase a hacer mi actividad! —reprendo a la alumna en voz baja, con una sonrisa espontánea y un leve tinte de burla cargada en la voz.

Sus ojos se abren de par en par, pasando de la sorpresa al entusiasmo en medio segundo.

—¿Usted sabe qué estoy haciendo, miss? —responde, ignorando la juguetona reprimenda y más entusiasmada de lo que debería. —¿Va a ir a la transmisión del cine?

En ese instante, la barrera invisible que suele separar el escritorio del docente de las bancas de los estudiantes se desvanece por un segundo. No soy solo la persona que evalúa sus exámenes y tareas; soy alguien que comparte su mismo universo.

La resignificación de ser fangirl en la adultez

Durante mucho tiempo, el término fangirl llevó consigo un estigma sutil; se asociaba comúnmente a la histeria adolescente, así como a la obsesión pasajera por algo que culminaba en un consumo cultural considerado "menor". Sin embargo, las dinámicas culturales han cambiado profundamente. Hoy en día, los adultos no abandonan sus pasiones al cumplir los 25 o los 30 años; al contrario, las viven con independencia (en ocasiones irresponsabilidad) financiera y un enfoque de madurez diferente.

Ser una docente deja de representar sabiduría y responsabilidad cuando la perspectiva cambia y se vuelve dolorosamente obvio que solo se trata de una veinteañera que sigue haciendo fila para comprar un boleto de concierto, colecciona discos y maratonea la última temporada de un anime. En el pasado sería impensable mantener esos gustos "de la infancia", pero ya no es algo que se oculte por vergüenza, ser parte de un fandom es una identidad asumida con orgullo. La diferencia es que ahora, en lugar de compartir esa emoción solo con amigos de nuestra generación, nos encontramos de frente con una generación más joven que consume y siente esos mismos fenómenos con la misma intensidad.

Bajar del pedestal sin perder el lugar

La docencia se ejerció durante décadas desde una distancia prudente. El profesor era una figura casi inalcanzable, dueña de una autoridad que no se discutía. El respeto y la disciplina siguen siendo fundamentales en el aula, y no pienso renunciar a ellos, pero la idea del adulto que “no entiende nada” empieza a desmoronarse, y creo que es una buena noticia.

He experimentado en ambos lados (como alumna y maestra), el cómo cambia el ambiente cuando un estudiante descubre que su maestra sabe quién es BTS, reconoce una referencia a Demon Slayer o se ríe con un meme de TikTok sobre el último trend. Algo se afloja en el grupo. De pronto el salón deja de ser únicamente un espacio de instrucción y se vuelve un lugar donde alguien los ve y los entiende.

Esa cercanía, he aprendido, no resta autoridad, sino que humaniza a una figura comúnmente rígida o lista para servir como saco de boxeo. Les demuestra que los adultos también fuimos, y seguimos siendo, personas apasionadas y, que tener aficiones profundas, no está reñido con la responsabilidad ni con el rigor académico. Quizá la mejor lección sea esa: se puede ser seria en algunos ámbitos y entusiasta en otros a la vez. 

El valor didáctico de la afinidad

Más allá de lo emocional, compartir estos códigos culturales es una herramienta pedagógica enorme. Me pregunto con frecuencia: ¿por qué insistir en analizar la estructura poética de un texto con ejemplos que a mis alumnos les resultan ajenos, si puedo desmenuzar con ellos las imágenes y las letras de un video musical que ya conocen de memoria? ¿Por qué no explicar fenómenos económicos y globales a partir del impacto social de una gira internacional?

Recientemente en clase tuvimos que analizar la manera en que la publicidad puede ser engañosa, así como la manera de construir una campaña publicitaria. Digamos que ninguno comprendió bien el ejemplo de las campañas del medio ambiente sugeridas en el libro pero buena parte del salón comprendió cuando el factor BTS y "Gira ARIRANG" entró en escena.

El límite que también hay que cuidar

Nada de esto significa que todo valga. Existe una línea delicada entre la empatía y la pérdida del rol pedagógico, y creo que todo docente debe tenerla presente. Compartir gustos no es convertirme en “una amiga más” del grupo, ni mostrar favoritismos hacia quienes siguen a los mismos artistas que yo. Un alumno que escucha otra música, o que no escucha ninguna, merece exactamente la misma atención y el mismo trato justo (aunque no pienso negar lo relajante que es escuchar en la playlist del aula IDOL, My Universe o Mikrokosmos después de media jornada escuchando gritos). 

Una misma banda sonora

Ser fangirl en la adultez y ejercer la docencia me ha enseñado que la capacidad de asombro no caduca con la edad. Ver la luz en los ojos de un alumno cuando descubre que entiendes su mundo es un recordatorio de por qué educar es, en el fondo, un acto de conexión humana. Y, aunque aún no me acostumbro a ser la maestra cool que entiende en lugar de la alumna asombrada por el maestro cool, creo que a mi manera estoy poniendo en práctica un poco de lo mucho que he aprendido de BTS y ARMY: el apoyo en comunidad, la empatía y el deseo de ayudar y actuar en pro de una buena causa. A final de cuentas, el aula y los estadios se parecen más de lo que pensamos. En ambos lugares nos reunimos a aprender, a sentir y a celebrar aquello que nos mueve. Y qué privilegio es poder acompañar ese viaje compartiendo la misma banda sonora.

 

Ahora cuéntame, ¿de qué manera vives tus aficiones en la vida diaria?, me encantaría leer la manera en que enlazas ambos mundos.

 

La Revista de Taehyung no posee ninguna de las fotos/videos compartidos en nuestro blog. No se pretende infringir los derechos de autor.

 

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